Desde que tengo uso de razón hay melodías que me persiguen, una de ellas es la canción de Nancy Sinatra These Boots Are Made For Walking, supongo que la escuche de muy pequeño (mi madre aun tiene el single original) y se me quedo grabada. Lo mismo me pasa con esta melodía de George Martin, casi seguro que la escuche cuando hacían la serie de los Beatles por la tele aunque no tengo mucha conciencia de haberla visto (debía tener 6 ó 7 años).
En la cara B del disco original – la edición moderna es diferente – de los de Liverpool, Yellow Submarine, Martin compuso una serie de piezas ligeras que formaban parte de la banda sonora de la película, el disco es el mas flojo de su carrera pero, para mi, esta melodía es una de las mas bellas que se han editado en un disco de los Beatles.
Pepperland 2:19
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Este es un post especialmente dedicado a los frikis de The Beatles entre los que me encuentro. Se trata de un solo y una parte de guitrarra completamente nueva, por lo menos para mi, del tema Here Comes the Sun de George Harrison.
En el vídeo podemos ver como sir George Martin, de 86 años, junto con su hijo Giles y Dhani Harrison el hijo del autor del tema manipulan las pistas del máster original de la canción y en un momento dado (justo al tercer grupo de tres “Sun” del puente), aproximadamente en el minuto 1:45 de tema, hay una especie de solo de guitarra nuevo que va enlazado de unas frases que parecen estar fuera de tono pero que en realidad – según mi opinión – formaban parte de una armonía que, o bien ha desaparecido, o bien en ese momento no subieron el canal correspondiente.
Una curiosidad para beatlemaníacos. Os pongo también el tema original para gozo y disfrute de todos.
Dos temas para recordar el décimo aniversario de la desaparición de George Harrison a causa de un cáncer de pulmón. Son de su primer disco después de la separación de los Beatles - el tercero en su cuenta personal – llamado All Thing Must Pass editado en 1970, un álbum triple formado por temas que tenía guardados de su etapa beatle y que la exuberancia compositora de Lennon- McCartney no le permitió incluir en los elepés finales de la banda de Liverpool. Aunque bien es cierto que precisamente en esta última etapa Harrison compuso su mejores temas como son Something o Here Comes the Sun.
Para los muy fans os recomiendo que veáis el extenso documental George Harrison: Living in the Material World(208 minutos) dirigido por Martin Scorsese. Se compones de dos partes: la primera repasa su época beatle y la segunda su etapa en solitario y con los The Traveling Wilburys. Os aviso que no es un gran documental – Scorsese tira de material de archivo y de entrevistas que aparecen en la serie The Beatles Anthology – pero también incluye material que, por lo menos yo, no había visto nunca y de entrevistas actuales a Ringo Starr, Paul McCartney, Yoko Ono, Terry Gilliam o Eric Clapton entre otros. Lo podéis descargar en el blog La Descargadora.
Hay un momento en la entrevista a Eric Clapton que el guitarrista dice una cosa que me llamó mucho la atención y que no había oído nunca – o sí que la había oído pero se me ha olvidado, que uno ya tiene unas cuantas primaveras – se trata de esto: John Lennon jugueteó con la idea de seguir con el nombre de The Beatles sin George Harrison – que era el que estaba más harto en 1970 – con Eric Clapton a la guitarra.
Tendríamos que hacer un ejercicio de música-ficción y acabar con la formación que sería esta: John Lennon, Eric Clapton, Klaus Voorman al bajo (Paul McCartney seguro que también se habría largado), Ringo Starr y posiblemente Billy Preston a los teclados. No está nada mal, ¿verdad?
Os dejo con los temas All Things Must Pass y My Sweet Lord. Hasta siempre George.
Cuando era joven, los Beatles ya llevaban tiempo separados, cuando te comprabas algo de ellos sabias que era de hacia tiempo. Esto cambio en 1995. Ya hacia tiempo que unas cintas de Lennon corrían por ahí, en 1986 me acuerdo de que se hablo de unas maquetas de John, y de que quizás los Beatles restantes harían algo con ellas.
Pero aun habían de transcurrir nueve años para que editasen una canción, Free as a bird, una genuina colaboración de los cuatro, con una estrofa de Lennon, un estribillo de McCartney, guitarras de Harrison y una batería como hacia tiempo que no tocaba Ringo. La producción corrió a cargo de los cuatro exbeatles y de Jeff Lynne de la ELO. La canción tiene el genuino sonido de los Beatles ¡y es de 1995! Este, junto con Real Love, otro tema editado para la edición de The Beatles Anthology, son los únicos singles que tengo de The Fab Four que me compré cuando fueron editados.
Muy interesantes estas infografias, en inglés, sobre diversos aspectos relacionados con The Beatles. Las ha realizado el diseñador gráfico Michael Deal utilizando diversas fuentes que detallo en la explicación de cada infografía. Estos trabajos pertenecen a un proyecto más amplio llamado Charting The Beatles el cual tiene un grupo en Flickr.
El primer gráfico se ocupa de la autoría de los temas, es decir, no solo si están compuestas por alguno de sus miembros por completo sino el grado en que el dúo principal (Lennon y McCartney) colaboraban en un tema en concreto.La fuente utilizada es el libro Beatlesongs cuyo autor es William J. Dowdling. Clic para ampliar.
La segunda infografía esta dedicada a la autorreferencia en lo que se refiere a los textos, canciones que hacen referencia o cogen una frase de algún tema anterior. No indica la fuente utilizada y la verdad es que no es necesario; los textos de sus temas están incluidos en muchísimos libros.
La tercera esta dedicada a que tipo de acordes utilizaban empleando para ello un gráfico parecido al de un círculo de quintas, a destacar la utilización habitual del acorde Mi bemol, un acorde no precisamente fácil de hacer con guitarra (por lo menos tal y como lo tocaba Lennon).
También se analiza cada elepé por separado en lo que se refiere a la utilización de escalas mayores, menores y diatónicas. La gran mayoría son escalas mayores, pero con presencia importante de menores y con algunas diatónica. La fuente utilizada es el libro Revolution in the Head: The Beatles’ Records and the Sixties cuyo autor es Ian Mcdonald.
Por último, en este gráfico se analiza en como ocuparon su tiempo (grabaciones, rodando películas o conciertos) en el periodo 1963-66. La fuente utilizada es el libro The Complete Beatles Chronicle de Mark Lewisohn.
Y como extra cuatro ilustraciones realizadas por Oliver Barrett – también para el proyecto Charting the Beatles – en donde además de los cuatro retratos de los Fab Four podemos ver silueteados los instrumentos que tocaban cada uno de ellos.
Cuando se cumplieron 40 años de la edición por parte de The Beatles de su famoso álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, la veterana banda norteamericana Cheap Trick realizó en 2007 dos conciertos en el Hollywood Bowl de Los Angeles – con las entradas agotadas - en donde interpretaron todos los temas, por orden, del genial disco de los Fab Four. Dos años más tarde, para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer, Cheap Trick repitieron el concierto esta vez en el Waldorf Astoria de Nueva York en donde se registró la actuación tanto para DVD como para audio. El DVD y el álbum salieron a la venta el 25 de agosto de 2009.
Hay que tener en cuenta de que Cheap Trick no hacen unas versiones propias de los temas, sino que las interpretan exactamente como lo hacían los Beatles, como si de una partitura de música clásica se tratase: las guitarras, las lineas de bajo, las voces y armonías vocales y hasta los golpes de la batería son ajustados perfectamente a la música original. Para poder interpretar en condiciones los arreglos orquestales de George Martin tuvieron la inestimable ayuda de la Orquesta Filarmónica de Nueva York y para el tema con aires indios de George Harrison a la Indian Sitar Band. El resultado es un concierto excepcional con un sonido más que bueno en donde los amantes de los de Liverpool (en donde me incluyo) disfrutaremos de mala manera.
Como extra, el elepé contiene un tema que han llamado Medley Song, en donde interpretan tres – los últimos – temas del elepé Abbey Road que incluyo en último lugar. No os lo perdáis. He escogido para mostraros un tema que siempre me ha encantado como es Getting Better y la obra maestra A day in the life. Podéis oír una selección de ocho temas del directo en Grooveshark.
Ya dediqué un post – más abajo esta el enlace – al artista madrileño Alberto Mielgo (1979), actualmente afincado en Londres como arte, ilustrador de cómics – lleva dos novelas gráficas editadas junto con el el escritos Rodrigo Ashorn -, pintor, diseñador y animador. En este caso me gustaría enseñaros el estupendo trabajo que realizó para el vídeo promocional de The Beatles Rock Band, en concreto unas grandes ilustraciones de diversos fondos.
Aunque ya lo posteé hace un tiempo, después de las imágenes os pongo el vídeo para que podáis ver sus trabajo insertados. Podéis ver más trabajos de Mielgo en su página y blog. Clic para ampliar.
Estaba en el Pueblo Nuevo. Pero no el Pueblo Nuevo de ahora sino uno gris de fabricas y de manzanas vacías, sin tiendas, sin vida; por la noche daba miedo. Sin embargo, el local donde trabajaba aun tenia un aire de principios de siglo (XX). Se entraba por un callejón por el que seguro antaño entraron carros por las marcas que aun había en el suelo. A izquierda y derecha estaban los locales (en dos pisos). No costaba mucho imaginar el bullicio que antes debía haber allí, herreros, carpinteros, mil y un oficios y artes ahora olvidados o eso parecía por lo vacíos que estaban, de los veinte locales solo estaban ocupados cuarto o cinco.
La construcción era de ladrillo vista y debió ser bonita cuando se edificó, ahora era gris y sucia. Hacia frío y era pronto, de hecho era de noche, el sol aun tardaría en salir en esa mañana helada de diciembre de 1980, yo tenia 17 años y pensaba que tenia el peor de los destinos, una especie de purgatorio en la tierra donde expiar mis malas notas de la escuela. Al entrar en el local, era el cuarto de la derecha y arriba, enseguida te golpeaba el olor a disolvente y al entrar en el vestuario un olor dulzón de cuerpos calientes no muy limpios.
Era una fabrica pequeña, solo nueve personas trabajábamos allí. Estaba Manolo, un gitano de la mina casado y con dos hijos, muy buena persona, muy joven y prácticamente un analfabeto (tendría 18 o 19 años). Manuel, también de la mina, era un cazurro cejijunto rubio con un acento como si acabase de llegar de Jaén (había nacido en Barcelona hacia 18 años). José era una especie de trasgo con facciones simiescas absolutamente analfabeto y con dificultades para mantener una conversación; de la mina también. Ahora bien, eran sencillas, bravuconas y gritonas pero buenas personas al fin y al cabo. Estaba Luis, un risueño chaval un poco más mayor que yo. Y el señor Julián, un andaluz de cincuenta y tantos, encorvado y cojo que no paraba de fumar Rex. Abría los paquetes por la parte de abajo ayudándose con una pequeña navaja que poseía. También estaban las dos mujeres, la señora Maria una rechoncha y baja mujer que en otros tiempos debió ser guapa pero ahora, arrugada y pintarrajeada, con el cabello largo suelto, desdentada y con una horrible halitosis daba mas pena que otra cosa. Carmen era como el reflejo en femenino de José, una gordita baja analfabeta y, seguro, con alguna deficiencia mental. La chica de la oficina apenas la conocía, solo la veíamos cuando nos daba el sobre con la mesada. Por ultimo estaba el encargado el Señor Jaume (el único que hablaba en catalán) un casi sesentón que de joven debió ser apuesto pero que la edad había vuelto irascible, gritón y malhumorado. De tanto en tanto venia por allí el dueño, a veces acompañado de su hermana, un hombrecillo delgado, rubio, con la mirada huidiza, susurrándole Dios sabe que cosas al señor Jaume.
Aunque parezca un escenario de Dickens no es que esto sea una denuncia social. Siempre me trataron bien, trabajaba mis horas y recibía mi sueldo (41 mil pesetas).Pero no me negaran que los personajes eran, por lo menos para mí, extraños cuando no demenciales. Pasar de 2º de BUP a esto es un cambio ¿no? Me olvidaba de Ramón (de los jóvenes el mayor) que estaba en la mili en esos momentos.
El local era altísimo (y frío) con unos ventanales translucidos en el techo de Uralita, tendría unos 30 metros por 15 y estaba completamente cubierto por una fina capa de purpurina sucia en los rincones y paredes y limpia en las mesas de trabajo y el suelo. Hacíamos metalizaciones de todas clases: asas y crucifijos para ataúdes, trompetas (de todos los tamaños) para niños, espadas de juguete, piezas de coches y aviones para montar. En general eran piezas de plástico para ferias y cosas así, aunque regularmente hacíamos piezas pequeñas de precisión y embellecedores de todas clases. El proceso es como sigue: Primero se montaban las piezas en unas largas tiras metálicas, las piezas se podían perforar, sujetar con alambres o con pinzas según su tamaño, forma o dureza. Esas tiras metálicas que naturalmente también eran metalizadas cada vez que se usaban, acababan deformadas por capas y capas de metalizaciones y regularmente se tenían que limpiar golpeándolas con un martillo provocando nubes de purpurina. Normalmente los plásticos semiblandos requerían que los pasases por el soplete una vez montados. En una pared una especie de biombos viejos y erosionados y más sucios que una pocilga hacían de pared por la que bajada una cascada constante de agua mezclada con disolvente, el agua acababa en un deposito de donde era bombeada hacia arriba para completar el ciclo. Allí era donde se ponían manolo, Manuel, José y el señor Julián para cubrir las piezas de resina mezclada con disolvente o colorearlas. La idea era ponerse delante mismo de la cascada y con unas pistolas de aire comprimido (de esas con deposito en la parte superior), pintar de arriba a abajo las piezas y esperar que Dios y la cascada se llevasen la nube toxica que acababa de crearse.¿El resultado? Es fácil: Un penetrante olor a disolvente, el suelo y las paredes cerca de los biombos resbaladizos y pegajosos y una capa como de plastelina blanco-amarillenta flotando en la piscina. Una vez rociadas con resina se ponían en unos carritos y los llevábamos al horno. Era un horno de baja temperatura (unos 80 grados) donde se quedaban una hora. Después a la maquina de metalizar, una especie de altar en forma de cápsula de medicamento de dos metros donde se producía el milagro de la metalización. El señor Julián, después, les daba el toque de color creando otras nubes toxicas (esta vez multicolores). La señora Maria desmontaba y ponía en cajas las piezas y el proceso volvía a comenzar.
Siempre había la radio de Carmen encendida, ese día sonaban los Beatles. Las dos mujeres y el Señor Jaume llevaban un delantal azul. Pero los demás llevábamos ropa vieja e íbamos todos cubiertos de resina y purpurina, la ropa se nos quedaba acartonada y sucia. Manuel siempre llevaba trajes de ciclista viejos que le dejaba su hermano. Cuando salíamos a comer la gente que pasaba en coche o por la calle se paraba a mirarnos, imagínense: un gitano,con enormes patillas, una especie de mono, un ciclista loco, un tullido que parecía el jorobado de Nuestra Señora y un chavalito (yo) todos con la ropa sucia y acartonada brillando como un traje de lentejuelas. !Que espectáculo!Parecíamos vagabundos…
Carmen tenia una edad indeterminada (mas de cuarenta) era mala por naturaleza, desconfiada y con una nube permanente de vapores de Agua del Carmen, de la que era adicta. Era de aquellas personas que miran de reojo como si no les viera nadie. Una pobre mujer solterona y un poco ida… Y montadora de piezas como yo.
Siempre me han gustados los olores fuertes. Y allí había un montón de ellos. Por ejemplo la maravillosa (y mareante) mezcla de gas butano quemándose con el plástico blando caliente. El tórrido y asfixiante olor del horno recién abierto al que teníamos que entrar para sacar los carros, con menos oxigeno que en la Luna. O el olor metálico y, (estoy seguro) venenoso del altar metalizante a juzgar por el tono de piel de Luis, el operador de la maquina. Allí nadie usaba mascarillas ¿para qué? No solo eso sino que no paraban de fumar todo el rato. Había unas mascarillas de esas de papel pero no las usaban porque se llenaban de resina y no les dejaban respirar (ni fumar). Pulverizando resina con disolvente y fumando, a veces pienso como no explotamos todos. Y el ruido…Ah el ruido. Tres compresores a toda marcha, la bomba de los depósitos de agua, la cascada, cuatro pulverizadores haciendo ¡SSHHH!!, el horno y su enorme ventilador, el altar metalizador, que cada diez minutos soltaba su orgasmo, un agudo chillido metálico, la radio a toda leche y cuando menos dos tíos cantando a voz en grito. Éramos siete pero parecíamos legión. Entonces pensaba (y también lo pienso ahora) que aquel ambiente era de otra época, de otra época para entonces claro. Me parecía estar en la posguerra o algo así. El encargado gritaba a cualquiera que, según él, se lo mereciera, y ha decir verdad algunas veces nos lo merecíamos.
-Oye que han matado a no sé quien -me dijo Carmen…”Central Park” -el locutor casi gritaba- “a las puertas de su casa en el edificio Dakota un perturbado de nombre Mark Chapman ha asesinado de varios tiros a John Lennon…”
Siempre se acuerda uno de lo que estaba haciendo cuando se entera de algo así…
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Hoy hace 30 años del asesinato de John Lennon. Además de la lógica tristeza por la absurda y trágica desaparición de un ser humano, se suma la perdida de la música que nunca oiremos, los temas que nunca pudo componer. Nunca sabremos que podría haber hecho Lennon en estos 30 años. Una pena.
Como homenaje os pongo dos temas: Cold Turkey, un tema grabado en directo por la Plastic Ono Band en 1969 – el tema fue presentado por Lennon a McCartney para un posible sencillo de los Beatles pero este último lo rechazó – y Mind Games, un tema editado en 1973 dentro del elepé del mismo nombre. Los dos temas han sido reeditados en un álbum llamado Power to the People: The Hits lanzado en octubre de 2010.
El día 25 de junio de 1967, trescientos cincuenta millones de personas en todo el mundo vieron como The Beatles cantaban All you need is love en un programa llamado Our World en donde cada país presentaba algo propio al resto del mundo. Gran Bretaña escogió, acertadamente, a los Beatles. La canción fue un encargo que Brian Epstein le pidió al grupo cuando le dijeron que representarían a su país, se encargo de ello John Lennon. (hay controversia sobre este tema, ni ellos mismos se ponen de acuerdo en decir si fue compuesta especialmente o no, el único que podía decirlo era John).
Para la emisión internacional utilizaron una magnetófono con pistas grabadas de antemano, no fue una emisión en directo puro, las voces, la orquesta, el bajo de McCartney y la guitarra de Harrison eran en directo, pero la batería, el piano y el clavecín están en play back. En el vídeo, creo que coloreado para la serie de televisión The Beatles Antology, se puede ver al principio como delante de un nervioso George Martin – segundos antes habían tenido problemas técnicos que casi hacen anular la emisión – hay un reproductor de cinta rodando.
El 30 de mayo de 1968 los Beatles iniciaron la primera sesión en los estudios de Abbey Road para la grabación del que seria su décimo disco, llamado simplemente The Beatles y que finalmente ha venido llamándose The White Album. Los cuatro músicos venían del retiro espiritual en la India que no había acabado del todo bien, por lo menos para Ringo, Paul y John, pero, como contrapartida, venían con ideas nuevas para canciones. Lo primero que paso, pero, fue la “espantada” de Ringo nada más llegar, le dijo Lennon y a McCartney (por separado) que dejaba el grupo por que se sentía poco valorado y que veía que los tres estaban más compenetrados. La crisis se resolvió finalmente llenando de flores el estudio de Abbey Road, diciéndole que era el mejor batería del mundo y suplicándole que volviese al grupo. Fue el primer síntoma de que todo el tinglado se estaba viniendo abajo, llevaban muchos años juntos y habían pasado muchas cosas.
Musicalmente el White Album es el triunfo de la individualidad sobre el grupo, hay pocas canciones en donde están los cuatro tocando (Yer Blues es una de ellas), en la mayoría, los que han compuesto el tema toca más de un instrumento (en algunos todos). Es un disco con grandes canciones que han llegado a ser clásicos (Back in the U.R.R.S,, While My Guitar Gently Weeps, Dear Prudence o Helter Skelter) pero, en general, y que conste que me encanta el álbum, hay algunos temas que están incluidos de una forma un tanto forzada y no muy bien acabados, quizás por la rapidez en que se termino la grabación: tenían una fecha de entrega que se les estaba echando encima. George Martin, el productor y arreglista, lo resume muy bien: “…mi opinión es que debía haber sido un álbum sencillo. Hubiese sido un álbum fantástico de haber estado condensado”.
La portada, completamente blanca con el nombre de The Beatles en relieve, fue diseñada por Richard Hamilton, en el interior, los títulos de las canciones y cuatro fotos en blanco y negro de ellos, las mismas que se incluían, en formato grande y en color en el interior de las carátulas. Sin duda, una gran recopilación de temas.
Os pongo tres canciones de Lennon: Happiness is a Warm Gun, I’m so Tiredy Revolution 1, una versión acústica del tema original (fueron los primeros en hacer una cosa así). Que haya escogido precisamente tres temas de John Lennon es mi particular homenaje al cantante, guitarrista y compositor de Liverpool pues este diciembre se cumplirán 30 años de su asesinato.
Happiness is a Warm Gun (2:44)
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I’m so Tired (2:03)
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Revolution 1(4:15)
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